Cuando Randy Hafdell sufrió un aneurisma en 2014 su vida se convirtió en una caótica pesadilla. Su mujer y sus dos hijos se enfrentaban a unas perspectivas aterradoras. ¿Cómo de grave era su lesión cerebral? Causaría daños permanentes? ¿Podría volver a trabajar? El miedo se apoderó de él cuando fue trasladado en helicóptero al hospital aquella mañana de mayo, después de que una tomografía computarizada revelara una hemorragia masiva que requería una craneotomía.
Julie, su mujer, no tenía ni idea de si Randy volvería a ser el mismo hombre con el que se casó 15 años atrás. "Mi hijo lloraba todas las noches", recuerda Julie. "Cuando le visitamos en el hospital, Randy ni siquiera se dio cuenta de que estábamos en su habitación. Estaba conectado a una sonda de alimentación y tenía incontinencia". El hospital remitió a los Hafdell a CNS y, tras una visita a las instalaciones de Bakersfield, Julie supo que era el lugar adecuado para Randy. Aunque estaba a cuatro horas en coche de su casa, las terapias individualizadas y la experiencia del personal en accidentes cerebrovasculares propiciaron su ingreso en noviembre de 2014. En junio de 2015, Randy fue dado de alta y había superado graves déficits comunes en pacientes con ictus.
Estos déficits incluían la incapacidad para caminar, alimentarse, hablar y controlar su incontinencia. En sólo dos meses en el CNS le retiraron la sonda de alimentación. En tres meses recuperó el control del intestino y la vejiga y pudo ponerse de pie y caminar con un dispositivo ortopédico. "Si le hubiéramos tenido en el hospital, no habría conseguido nada parecido a lo que consiguió en el CNS", señala Julie. "¿Cómo se puede cuantificar eso?".
Recuerda las visitas familiares al CNS que transformaron a Randy e infundieron esperanza a sus gemelos de 10 años. "Le veíamos en terapia a través de las ventanas de cristal de la clínica", dice. "En la terapia cognitiva empezó a señalar lo que quería. Empezó a entender su mundo".
Randy practicó muchas habilidades reaprendidas en el programa residencial del CNS, en un apartamento donde aprendió a cocinar, a comunicarse, a razonar y a adquirir hábitos de seguridad. El CNS anima a la familia a participar activamente en la rehabilitación del paciente. Como los Hafdell viven lejos, Julie participó en conferencias telefónicas periódicas con el equipo multidisciplinar del CNS. Recibía información actualizada sobre los avances de Randy en las terapias física, cognitiva, del habla y educativa. "Vivía para esas llamadas", dice. "Todos sus terapeutas se ponían en contacto conmigo y algunos me llamaban a casa. Cuando tenía alguna duda, me hacían caso. Trabajaban conmigo". Hoy es un hombre cambiado. Randy baila con los niños, anima en los partidos de fútbol de su hijo, monta en bicicleta y va al cine. Con una mano y un brazo que le funcionan, lava la ropa y ayuda a Julie con los platos. "Incluso se hace sus propios bocadillos", señala. "Randy aprendió todo esto en el CNS".
Vea su viaje en"Una recuperación significativa: La historia de Randy".
Boletín mensual de CNS
Las últimas actualizaciones de CNS, incluidos eventos, información de la empresa y avances en la atención al paciente.
La visión desde dentro
Revista trimestral dedicada a la investigación sobre lesiones cerebrales, rehabilitación y avances en este campo.
Inscríbase en uno o en ambos para mantenerse informado de las novedades sobre lesiones cerebrales y recuperarse