Las lesiones cerebrales pueden cambiarlo casi todo, no sólo en la vida de la persona lesionada, sino también en la de sus familiares.
Poco después de una lesión cerebral, los sistemas familiares se ven envueltos en la lesión al abordar los problemas que van surgiendo. El sueño da paso a las vigilias en la UCI. Los momentos de tranquilidad dan paso a la oración. Las discusiones informales dan paso a conversaciones serias. Estos días están dominados por el miedo, con pequeños destellos de esperanza que sirven de alivio momentáneo.
La recuperación, en mayor o menor grado, acaba produciéndose. El tiempo pasa, las estancias en el hospital terminan y los heridos suelen volver a casa.
Desgraciadamente, las familias son con demasiada frecuencia las únicas responsables de redefinir una nueva normalidad, ya que nuestra sociedad aún no proporciona eficazmente un apoyo sostenido. Entender cómo afrontar los numerosos cambios que se producen tras una lesión cerebral y estar dispuesto a poner en práctica mecanismos de afrontamiento marcarán la diferencia.
Estos ocho consejos son un buen punto de partida:
- Asesoramiento
El asesoramiento puede aliviar las cargas y facilitar el duelo, la adaptación y la gestión, todo ello sin perder la esperanza. Sin embargo, no todas las familias pueden permitirse esa atención, y por eso existen los otros siete consejos
- Actitud
El optimismo realista, la positividad y la esperanza ofrecen la oportunidad de una nueva normalidad más brillante y feliz. El humor puede ayudar a mantener el ánimo alto. Y en las familias de orientación espiritual, el consuelo y la confianza provienen de la práctica activa de su fe.
- Comunicación
Cada persona afronta el duelo y los consiguientes cambios en su vida de forma diferente. Sin embargo, es importante recordar que todos los miembros de la familia, independientemente del papel que desempeñen en la vida de la persona herida, están atravesando juntos estos cambios. La comunicación es un portal hacia un terreno común y la unidad.
Programar un tiempo regular para hablar de la persona lesionada y de cualquier asunto relacionado puede ayudar a los miembros de la familia a abrirse, creando una situación más accesible y manejable.
- Enfoque individual
Imagine una rueda de carro con un cubo y radios. Las familias suelen funcionar moviendo a uno u otro miembro dentro y fuera del centro de la rueda, según sus problemas y necesidades requieran prioridad. Después de una lesión cerebral, puede convertirse en habitual mantener a la persona lesionada en el centro de la rueda. Es importante que las familias encuentren la manera de volver a mover a los demás dentro y fuera del círculo.
- Autocuidado
Cuidar de uno mismo puede parecer inapropiado, especialmente para los padres. Sin embargo, si uno se agota en el cuidado de los demás, llegará un momento en que no le quede nada que ofrecer a los demás. Dedícate tiempo a ti mismo y mantén algo parecido a tus aficiones e intereses.
- Socialización
Debido a las muchas exigencias de la lesión cerebral, puede ser difícil encontrar la energía o el dinero para socializar fuera de casa. Y puede sentirse mal buscar placer mientras un familiar con lesión cerebral no puede hacer lo mismo. Sin embargo, socializar puede ayudar a curar proporcionando un sano sentido de la perspectiva.
Diga a sus amigos lo que funciona, cuándo necesita hablar de la lesión y cuándo necesita hablar de cualquier cosa menos de la lesión. Es posible que tus amigos y familiares necesiten tu paciencia y tu perdón, ya que pueden ofrecerte consejos que no sean útiles o que te parezcan sentenciosos. Nadie sabe cómo actuar en estas situaciones, y ellos no son una excepción.
- Cuándo sentir
Hay tiempo para el duelo, la tristeza y la pérdida. Pero también debe haber tiempo para la esperanza, la alegría y la risa. Está bien sacar la "olla de la compasión" llena de tristeza, desesperación y pérdida. Pero luego, con deliberación, vuelve a guardarlo en el armario para otro día. La usarás una y otra vez, pero acuérdate siempre de guardarla. De este modo, evitarás hundirte en el dolor.
- Cómo equilibrar la aceptación
Algunos padres temen hacer cualquier cosa que pueda parecer o dar la sensación de que han aceptado el nivel de discapacidad de su hijo. Es bueno desear un mayor crecimiento y mejora después de una lesión, pero hay un límite y no es sano dejarse consumir por el afán de conseguir una mayor recuperación de una lesión. Es fundamental encontrar un equilibrio entre la aceptación de la nueva normalidad y la esperanza de seguir mejorando.
Un día me fijé en la letra pequeña de una caja de cereales: "El contenido puede asentarse durante el transporte". La advertencia sirvió para evitar cualquier preocupación que pudiera surgir al abrir los cereales y encontrarlos llenos sólo en tres cuartas partes. Comparo esta advertencia con la aceptación del equilibrio. Lo mismo ocurrirá con su "contenido" a medida que cambie el mundo de su familia. Uno puede y debe explorar activamente los cambios provocados por las lesiones cerebrales en la familia porque la realización de estos cambios acabará ocurriendo, con o sin su consentimiento.
Quienes encuentran la forma de devolver el equilibrio a su mundo son más propensos a asumir con éxito los efectos dominó de la lesión cerebral en su dinámica familiar. Y, con toda seguridad, la persona lesionada también florecerá lo mejor que pueda en este entorno normalizador y positivo.
Así que, por favor, toma la decisión de prosperar. Sé una luz para ti y para tu familia. Encuentre oportunidades cada día para reír, bailar, socializar y comunicarse profundamente. Así podrás adaptarte y desenvolverte en tu nuevo mundo.